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El por qué de los esguinces repetitivos

3 de enero de 2015

Normalmente después de medidas antiinflamatorias (hielo), reposo relativo y estabilización de la articulación el ligamento cicatriza. ¿Por qué entonces a veces repetitivamente nos lesionamos los tobillos, cada vez con más facilidad?





Movimiento astrágalo a externo
Movimientos de la subastragalina (astrágalo y calcáneo)

Hablamos de un esguince del ligamento peroneoastragalino, el esguince se produce por un movimiento forzado hacia afuera con carga del pie. Y el ligamento se lesiona porque es incapaz de estabilizar la articulación tibioastragalina.

Normalmente después de medidas antiinflamatorias (hielo), reposo relativo y estabilización de la articulación el ligamento cicatriza. ¿Por qué entonces a veces repetitivamente nos lesionamos los tobillos, cada vez con más facilidad?

El movimiento lesivo, de adducción, además de en el tobillo (astrágalo puede girar hacia fuera como en la imagen) se produce en la articulación subastragalina (entre el astrágalo y el calcáneo). A veces porque ya se encontraba el talón fijo (calcáneo) o porque por defensa los músculos y tendones lo fijan, lo pueden mantener en una posición de varo o valgo y obligar a que sea otra zona la que se mueva. Así el ligamento que se ha lesionado se ve nuevamente expuesto.

Sería muy complicado explicar la biomecánica de todo el pie, porque es un complejo de 7 huesos del tarso, 5 metatarsianos y 14 falanges controlado por múltiples tendones que se entrecruzan. Como una marioneta los tendones y musculatura intrínseca del pie es capaz de mantener unas bóvedas y arcos, y a la vez hacer movimientos finos para los que hace mucho tiempo estábamos diseñados. ¡Y eso sería hablar sólo en descarga!

Por eso, para explicar la repetición de los esguinces, con este artículo queremos reflejar no la importancia de fortalecer para estabilizar el tobillo que también, sino de mantener la flexibilidad de los músculos, tendones y ligamentos que van a permitir movilidad a las articulaciones (tibioastragalina, subastragalina, cuneoescafoidea, calcaneocuboidea…) en una posición y forma más adecuada;  y de la importancia de la propioceción tras la lesión.

Para que sean capaces de seguir realizando la biomecánica de la manera más económica y neutral posible tras el traumatismo. Necesitamos:

  • Elongar el sóleo, los gemelos
  • Estirar el flexor de los dedos (dedos para arriba) y del gordo.
  • Equilibrar el tibial posterior y el tibial anterior (masaje, estimulación propioceptiva)
  • Normalizar el extensor de los dedos y extensor del dedo gordo (idem)

Por otro lado es necesario que el pie siga transmitiendo la información propioceptiva (su contractibilidad y mecanorreceptora) de manera habitual.

¿Qué es la propiocepción? Debido al traumatismo, el sistema nervioso recuerda la lesión y la protege contrayendo la musculatura… A su vez el mecanismo de vaivén del calcáneo y de giro del astrágalo les dejan fijados y el resto del pie se acopla a ellos moviéndose de una manera diferente. Toda esta información sensorial nueva que le llega al cerebro cambia la imagen que tenemos de nuestro pie y va ajustando la información de manera superior (rodilla, pelvis, columna…), borrando la de las zonas lesionadas para protegerlas. Por eso es importante la flexibilización, para que las estructuras borradas se recuperen y se vuelva a captar la información completa. Para que la percepción de nuestro pie sea la natural, no la errónea y mantener así los complejos sistemas de equilibrio y reacción preparados para circunstancias adversas, un giro del pie inesperado por ejemplo.

Si no actuamos en estos campos, además de las medidas antiinflamatorias, reposo y estabilización no serán suficientes, y o bien tendremos más papeletas a volvernos a repetir un esguince, u otra parte del cuerpo se “cargará” por culpa de haber cambiado la forma de apoyar el pie, por haber escondido la lesión, aunque ya no nos duela.

Por supuesto no esperamos convertir a quien nos lea en expertos en la materia, pero sí el reflejar la importancia que tiene una buena recuperación, así la relación con el fisioterapeuta que trata puede ser más entendida y mejor aceptada. Siempre la colaboración del paciente es la base para su recuperación.

El equipo de Puerto Salud